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19 de marzo de 2020

El árbol de los deseos, llevamos el infierno y el paraíso dentro de nosotros

Una antigua fábula hindú nos relata lo siguiente:
A un hombre le han contado que existe un árbol con la milagrosa facultad de hacer realidad todos los deseos del que se guarece bajo su sombra.
Este hombre, después de años de encarnizada búsqueda, encuentra ese árbol. Se sienta bajo él y piensa en una suculenta cena. De inmediato aparecen múltiples y maravillosos manjares. Cuando de cansa de comer, imagina bellas mujeres. Aparecen entonces hermosas muchachas que le permiten satisfacer sus deseos. Ahíto de los placeres carnales, pide riquezas. Aparecen cofres llenos de joyas y monedas de oro. El hombre comienza a temblar, temiendo que vengan a robarle sus tesoros. Entonces, aparece una banda de sanguinarios ladrones que lo cortan la cabeza y se llevan todo cuanto había acumulado.
Maestro: Llevamos el infierno y el paraíso dentro de nosotros. El árbol (que representa el mundo) nos dará aquello que proyectemos en él.
Un texto encontrado en el libro Cabaret Místico de Alejandro Jodorowsky

23 de agosto de 2015

EL CREDO DEL OPTIMISTA


Estas poderosas palabras de Christian D. Larson, creadas hace mas de 100 años para transformar vidas, si se pronuncian con FE y convicción. Recuerda decir ME PROMETO A MI MISMO, al principio de cada oración. Que esta noche recibas uno de los mayores bienes y tesoros interiores que puede recibir todo el que busca la transformación personal con un corazón verdadero, el del optimismo inquebrantable.



EL CREDO DEL OPTIMISTA 

ME PROMETO A MI MISMO ser tan fuerte que nada pueda perturbar mi paz mental.
ME PROMETO A MI MISMO hablar salud, felicidad y prosperidad a cada persona que conozca.
ME PROMETO A MI MISMO hacer sentir a todos mis amigos que hay algo valioso en ellos.
ME PROMETO A MI MISMO ver el lado soleado de todo y hacer que mi optimismo sea una realidad.
ME PROMETO A MI MISMO pensar solo lo mejor, trabajar solo por lo mejor y esperar solo lo mejor.
ME PROMETO A MI MISMO ser tan entusiasta por el éxito de otros, como soy del mio propio.
ME PROMETO A MI MISMO olvidar los errores del pasado y aferrarme a los grandes logros del futuro.
ME PROMETO A MI MISMO llevar una expresión alegre todo el tiempo y dar una sonrisa a cada criatura viviente que conozca.
ME PROMETO A MI MISMO darme tanto tiempo en mejorarme a mi mismo que no tenga tiempo de criticar a otros.
ME PROMETO A MI MISMO ser demasiado amplio como para preocuparme, ser demasiado noble como para enojarme, ser demasiado fuerte para el miedo, y demasiado feliz como para permitir la presencia de problemas.
ME PROMETO A MI MISMO pensar bien de mi mismo, y proclamar esta realidad al mundo, no en altas palabras, sino con grandes hechos.
ME PROMETO A MI MISMO vivir en la FE de que el mundo entero esta de mi lado, siempre y cuando sea leal y verdadero a lo mejor que existe en mi.
Christian D. Larson 

22 de junio de 2015

La rana sorda y el poder de la palabra




Antigua fábula oriental, escrita por Hsien-Sheng Liang, sobre el poder de la palabra.

Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos
 de ellas cayeron en un hoyo profundo.
Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
Cuando vieron cuán hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
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Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.
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Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo.Cuando salió, las otras ranas le preguntaron:- ¿No escuchaste lo que te decíamos?
La rana les explicó que era sorda. Ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más para salir del hoyo.
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Esta historia contiene dos lecciones:
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Primero: La lengua tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida con alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.
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Segundo: Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentra desanimado puede ser que acabe por destruirlo. Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que les lleva a seguir en la lucha en medio de tiempos difíciles.
Tengamos cuidado con lo que decimos. Pero sobre todo con lo que escuchamos, no siempre hay que prestar atención, utilicemos sólo lo que es bueno.
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Hablemos de vida, de alegría, de esperanza, a todos aquellos que se cruzan en nuestro camino. Ese es el poder de las palabras. . .A veces es difícil comprender que una palabra de ánimo pueda hacer tanto bien ¿no te parece?


8 de diciembre de 2013

El cuento de las arenas.

La metáfora de las arenas es terapéutica y educativa, es una de esas  narraciones  que hacen trabajar los niveles más profundos del ser. Las metáforas transformadoras pueden cambiar en un instante la vida de cualquier persona, conduce al lector a un nivel de vida superior.                                           
                                                                                                             
El cuento de las arenas
 
Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaba a éstas.                                                                                                      
Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar este desierto y sin embargo, no había manera. Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo le susurró:
"el Viento cruza el desierto y así puede hacerlo el río"
El río objetó que se estaba estrellando contra las arenas y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y ésa era la razón por la cual podía cruzar el desierto. "Arrojándote con violencia como lo vienes haciendo no lograrás cruzarlo. Desaparecerás o te convertirás en un pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino"
-¿Pero cómo esto podrá suceder?
"Consintiendo en ser absorbido por el viento". Esta idea no era aceptable para el río. Después de todo él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad. "¿Y, una vez perdida ésta, cómo puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?" "El viento", dijeron las arenas, "cumple esa función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río"
-"¿Cómo puedo saber que esto es verdad?"

"Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano y aún eso tomaría muchos, pero muchos años; y un pantano, ciertamente no es la misma cosa que un río."
-"¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?"
"Tú no puedes en ningún caso permanecer así", continuó la voz. "Tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. Eres llamado así, aún hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial." Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él ¿cuál sería?, había sido transportado en los brazos del viento. También recordó --¿o le pareció?-- que eso era lo que realmente debía hacer, aún cuando no fuera lo más obvio. Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer suavemente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas más lejos. Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente, los detalles de la experiencia. Reflexionó:"Sí, ahora conozco mi verdadera identidad" El río estaba aprendiendo pero las arenas susurraron:"Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día, y porque nosotras las arenas, nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña" Y es por eso que se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía está escrito en las Arenas.

Esta hermosa historia es corriente en la tradición verbal de muchas lenguas, circulando casi siempre entre los derviches y sus discípulos. Fue transcripta en la obra "La Rosa Mística del Jardín del Rey" de Sir Fairfax Cartwright, publicada en Gran Bretaña en 1899. La presente versión es de Awad Afifi el Tunecino, que murió en 1870.

24 de noviembre de 2013

LA MACETA VACÍA

Hubo una vez un emperador que convocó a todos los solteros del reino, pues era tiempo de buscar pareja a una de sus hijas.

Todos los jóvenes asistieron y el rey les dijo: "Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros. Al cabo de seis meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganará la mano de mi hija".


Así se hizo. Hubo un joven que plantó su semilla pero no logró germinarla; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas. El joven estaba demasiado triste pues su semilla nunca germinó. Ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un participante y debía estar allí.

Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló último hacia el palacio con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo se rieron y se burlaron de él, en ese momento el alboroto fue interrumpido por el ingreso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas.

Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía. Atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción. El rey dijo entonces:

"Éste es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas, pero este joven tuvo el coraje de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que m i hija merece".

5 de noviembre de 2013

La fuente de la miseria humana


Del Libro “Conversaciones” de Richard Bandler y Owen Fizpatrick

Fue una de las más grandes tragedias que se hayan visto. Ellos fueron encarcelados por un crimen que no cometieron. Sus captores no revelaron cuál era el supuesto crimen, pero de cualquier modo los mantenían presos. Les eran cubiertas sus necesidades básicas, pero sus vidas eran un infierno. Casi todos los momentos de cada día eran atormentados y maltratados. Eran insultados constantemente y se les decía que eran unos buenos para nada.

Estaban llenos de preocupaciones y de miedos acerca de cualquier cosa y de todo. Eran victimizados y se les daban tantos mensajes cruzados que se volvieron inseguros de quienes eran y de lo que podían lograr. A algunos de ellos se les aislaba de los demás , mientras a otros se les mantenía en mala compañía, con aquellos quienes constantemente los presionaban. Algunos querían morir. Algunos se mantenían luchando con la vida. Todos eran mantenidos en algún grado de cautiverio.

Eran constantemente criticados acerca de lo que hacían. Se les hacía sentir pésimo cada vez que cometían una equivocación. Se les mantenía alejados de todo lo que habían querido siempre. Su decepción y desesperanza crecía cada día. Ellos se auto compadecían y lanzaban su frustración unos a otros. Mientras tanto, sus captores empeoraban las cosas y los prisioneros solo se preguntaban si esto terminaría alguna vez. Estaban sobrecargados por todo lo que eran forzados a hacer. Sufrían y
estaban desamparados.

Se les concedían momentos de "libertad", pero no era libertad realmente. Muy dentro de ellos, sabían que tendrían que soportar el dolor que pronto sus captores les infligirían nuevamente, y el alivio temporal no significaba nada. Ellos sufrían la mayor parte del tiempo. Su salud decaía por el maltrato. Muchos de ellos no podían ni dormir. Sus vidas estaban privadas del significado que alguna vez habían tenido. Caminaban deprimidos, ansiosos, temerosos y frustrados de todo. Anhelaban la libertad.

Así que, ¿Quiénes eran ellos?, ¿Quiénes eran sus captores?
'Ellos' eran la raza humana, y sus captores eran sus mentes.
Desde tu nacimiento, has aprendido maneras habituales de pensar, sentir y comportarte. Muchos de estos hábitos te aprisionan en la infelicidad, la soledad, la auto duda, la auto conmiseración y el odio. Estos a su vez, afectan tu salud, tus relaciones y tu vida. "

4 de agosto de 2013

EL ABAD, EL RABINO Y EL MESÍAS

 Érase un  monasterio, que a criterio de sus habitantes se encontraba en graves dificultades. La orden, muy poderosa en otros tiempos, había perdido sus abadías y a sus miembros, quedando reducida tan solo a una casa matriz con cinco monjes: el abad y cuatro hermanos. Estaba  al borde de la extinción.
En el bosque que rodeaba al monasterio había una ermita, que el rabino del pueblo vecino solía utilizar como un lugar de retiro. En cierta ocasión, mientras meditaba desemperanzado sobre el futuro de la orden, el abad tuvo la idea de visitar la choza y pedirle al rabino algún consejo que le permitiera salvar el monasterio.

17 de marzo de 2013

El Anillo del Rey

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

  -Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo. 

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo: 

- No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey. Pero no lo leas le dijo mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación. 

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino... De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIEN PASARA". Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos. El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. 

Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje. 
- ¿Qué quieres decir? preguntó el rey. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida. 
- Escucha, dijo el anciano: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero. 

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo: Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas. 

 Anónimo

29 de agosto de 2011

Sembrando semillas

La siguiente historia es una invitación a la transformación. Se propone también que sea una oportunidad para:
  • Expandir tus competencias para el coaching.
  • Compartir nuevos conocimientos.
  • Liderar con mayor efectividad .
  • Ayudarnos los unos a los otros.


Un hombre tenía un sembrado con las flores más bellas y fragantes que nadie pudiera conocer. Año tras año ganaba el premio a las flores más grandes y de mejor calidad y como era de esperarse, era la admiración de todos en la región.
Un día se acercó a él un periodista para preguntarle el secreto de su éxito y el hombre contestó:

5 de julio de 2011

El poder de la persistencia: crea realidades

image Dice una historia que dos ranas cayeron en un enorme cubo de nata en una lechería. Una le dijo a la otra:
- Es mejor que nos demos por vencidas, estamos pérdidas. No podremos salir de aquí.
- Sigue nadando . le dijo su compañera –. Conseguiremos salir de alguna forma.
- Es inútil – chilló la otra – Es demasiado espeso para nadar, demasiado blando para saltar, y demasiado resbaladizo para arrastrase. Ya que de todas formas voy a morir, es mejor que sea ahora.
Y dejándose caer, murió ahogada. Su amiga, en cambio, siguió moviéndose intentando nadar, sin rendirse. Cuando se hizo de día se halló encima de un bloque de mantequilla, que ella misma había batido. Y allí se quedó, sonriente un buen rato, mientras se comía las moscas que llegaban en bandadas en todas la direcciones.
Creer que puedes conseguir algo, es el primer paso para que así suceda.
Autor: Anónimo