30 de junio de 2014

EL TESORO ENTERRADO

 Por  J. Bucay)

 En Cracovia, un anciano piadoso y solidario llamado Izy soñó varias noches seguidas que un tesoro se hallaba enterrado en Praga, en un árbol frondoso situado junto a un puente sobre el río. Ese tesoro le iba a traer bienestar y tranquilidad para toda su vida. Interpretó que era un mensaje de Dios, y preparo su equipaje para partir en mula hasta Praga: le costó una semana llegar, y 2 días encontrar el puente con el árbol frondoso. Pero había un problema, un soldado de la guardia imperial, y por turnos, cuidaban el puente, y por ende, el no podía ponerse a excavar su tesoro. Pasaron los días, y ya cansado, Izy le contó al soldado lo que le ocurría, lo que había soñado y que allí había un tesoro escondido. El soldado echó a reír a carcajadas y comentó: has viajado mucho, viejo estúpido. Mira, yo llevo ya soñando todas las noches, desde hace 3 años, que en Cracovia, debajo de la cocina de un viejo loco llamado Izy, hay un tesoro enterrado. ¿Crees que yo debería ir a Cracovia a desenterrarlo?, y el soldado seguía riéndose a carcajadas. Izy le dio las gracias, y cogiendo su mula volvió a casa. Allí, excavó debajo de su cocina, y encontró el tesoro.
Suele ocurrir que buscamos lejos de donde estamos lo que necesitamos. Que nos reflejamos en los demás sin darle importancia a lo nuestro. Que no vemos, sentimos y palpamos lo que ya tenemos. En ocasiones, no vemos el tesoro que tenemos en nuestros pies, o delante de nosotros, como en el cuento

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