7 de febrero de 2011

Liderazgo Gerencial

Por Dr. Pedro Palacios Rojas
art -editadoEn la actualidad, ante este mundo de cambios, de globalización y nuevas tecnologías, se han transformado las prácticas de las organizaciones y con ello las habilidades y características que el nuevo entorno empresarial demanda, es por ello que en  sólo las personas, las empresas con visión y liderazgo podrán enfrentar los nuevos acontecimientos. Por ello, conforme se consolida la teoría de la administración y de las organizaciones, ha cobrado fuerza el estudio del liderazgo como una función dentro de las organizaciones. Esta perspectiva no enfatiza las características ni el comportamiento del líder, sino las circunstancias sobre las cuales los equipos de trabajo integran y organizan sus actividades hacia objetivos, y sobre la forma en la cual la función del liderazgo es analizada en términos de una relación dinámica.
Al respecto Gómez (2006), afirma que “el liderazgo guarda una gran relación con las actividades administrativas y gerenciales y el primero es muy importante para lo segundo, el concepto de liderazgo no es igual al de administración ó gerencia“.  Es así que a efectos de diferenciar estos términos, cuando se habla de liderazgo se ha dicho que la mayor parte de las organizaciones están sobreadministradas y sublideradas; ya que una persona quizás sea un gerente eficaz (buen planificador y administrador) justo y organizado, pero carente de las habilidades del líder para motivar. Otras personas tal vez sean líderes eficaces que desatan entusiasmo por doquier, pero carente de las habilidades administrativas ó gerenciales para canalizar la energía que desatan en otros. Por tal motivo, ante los desafíos del compromiso dinámico del mundo actual de las organizaciones,  muchas de ellas están apreciando más a los gerentes que también tienen habilidades de líderes; según esta nueva visión del liderazgo, el gerente líder es resultado de las necesidades de un grupo.
Lo anterior implica que para organizarse y actuar como una unidad, las organizaciones deben elegir líderes o gerentes para dirigir grupos de trabajo, lo cual es un instrumento del grupo para lograr sus objetivos y, sus habilidades personales son valoradas, en la medida que le son útiles al grupo. En este contexto, puede afirmarse que el líder no lo es por su  capacidad o habilidad en sí mismas, sino porque estas características son percibidas por el grupo como las necesarias para lograr el objetivo. El líder adquiere status al lograr que el grupo consiga sus metas, su apoyo resulta en función de qué consigue para los miembros de su grupo, más que ninguna otra persona.
Asimismo, el líder tiene que distribuir el poder y la responsabilidad entre los miembros de su grupo, esta distribución juega un papel importante en la toma de decisiones y, por lo tanto, también en el apoyo que el grupo le otorga. Como el liderazgo está en función del grupo, es importante analizar no sólo las características de éste sino también el contexto en el que el grupo se desenvuelve, ya que se considera que las características del contexto determinan quién se convertirá en el líder del grupo.
Dentro de este orden de ideas, Quijano (2003), señala “El liderazgo es un intento de influencia interpersonal, dirigido a través del proceso de comunicación y al logro de una o varias metas”, en síntesis, el liderazgo es un producto no de las características de los individuos, sino de sus relaciones funcionales con individuos específicos en una situación específica de la organización. Aunque todavía se cree que hay líderes natos; partir del estudio del liderazgo dentro de dicha perspectiva, fundamenta la posición de que no se pueden crear líderes, con sólo reforzar aquellas habilidades de liderazgo necesarias para una buena gerencia es un planteamiento no del todo cierto. Lo cual negaría la posibilidad de entrenar gerentes para convertirlos en líderes.
En el marco de lo expuesto, se quiere significar que la gerencia actual exige un liderazgo que interprete las realidades de su personal de forma tal que puedan obtener el máximo rendimiento de cada uno de sus subordinados, y que sea capaz de motivar a su personal, a través de un proceso de entendimiento entre gerente y sus empleados. Cabe señalar que hoy por hoy, “gerenciar no significa poner a trabajar a la gente, significa poseer un liderazgo donde el eslogan sea trabajar con la gente” (Falcón 2004). Por ello, los canales de comunicación deben estar abiertos y eso es responsabilidad fundamental de un líder. En este orden de ideas,  Katz y Khan (1997), afirman que gerenciar es la capacidad de influencia de cualquier miembro de la organización en cuestiones vitales de la entidad. Como se observa en las definiciones, se refieren a conducción, cooperación, metas y objetivos, en el cual el Líder es el conductor.
En este sentido, el liderazgo gerencial, según Stogdill (citado por Gómez, 2006), en su resumen de teorías e investigación del liderazgo, señala que “se entenderá el liderazgo gerencial como el proceso de dirigir las actividades laborales de los miembros de un grupo y de influir en ellas” . Definición que tiene cuatro implicaciones importantes. 
En primer término, el liderazgo involucra a otras personas; a los empleados ó seguidores.  Los miembros del grupo; dada su voluntad para aceptar las órdenes del líder, ayudan a definir la posición del líder y permiten que transcurra el proceso del liderazgo; sino hubiera a quien mandar, las cualidades del liderazgo serían irrelevantes. 
En segundo término, el liderazgo entraña una distribución desigual del poder entre los líderes y los miembros del grupo. Los miembros del grupo no carecen de poder; pueden dar forma, y de hecho lo hacen, a las actividades del grupo en distintas maneras. Sin embargo, por regla general, el líder tendrá más poder. 
El tercer aspecto del liderazgo es la capacidad para usar las diferentes formas del poder para influir en la conducta de los seguidores, de diferentes maneras. El poder para influir nos lleva al cuarto aspecto del liderazgo. 
El cuarto aspecto es una combinación de los tres primeros, pero reconoce que el liderazgo es cuestión de valores. El liderazgo moral se refiere a los valores y requiere que se ofrezca a los seguidores suficiente información sobre las alternativas para que, cuando llegue el momento de responder a la propuesta del liderazgo de un líder, puedan elegir con inteligencia.
En síntesis, "el líder es  producto no de sus características, sino de sus relaciones funcionales con individuos específicos en una situación específica" (Terry y Franklin, 1996). Por lo que el líder es aquel que ejerce mayor influencia en las actividades y en su organización, característica que lo diferencia de los demás miembros de un equipo. Cuando el grupo logra sus metas; el líder obtiene status. El líder tiene que distribuir el poder y la responsabilidad entre los miembros de su grupo, lo que abarca un lugar muy importante en la toma de decisiones y, por lo tanto, también en el apoyo otorgado por el grupo. 
REFERENCIAS:
Falcón, J. (2004) Gerencia y Toma de Decisiones. Trabajo de grado presentado en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
Gómez, O. (2006).  Liderazgo, Gerencia y Carisma. [Documento en Línea] Disponible en: Contribuciones a la Economía, marzo 2006. [Texto en Línea]. Disponible en: http://www.eumed.net/ce/ [consulta: 2007, Abril, 30].
Katz, D  y  Kant, R (1997).  Psicología  Social  de  las   Organizaciones (ed. Breve).      México: Prentice Hall.
Parra de Párraga, E. (2006). Liderazgo y rendimiento de la gerencia Intermedia bajo la perspectiva de los objetivos balanceados. [Documento en Línea] Disponible en: http://www.revistanegotium.org.ve/4/4art3.pdf 
Quijano, A.  (2003). Liderazgo. [Documento en Línea]. Disponible en: Aquijanop17.@yahoo.com. www. Aquino.com [consulta: 2005, julio 30].
Terry, G. & Franklin, S. (1996). Principios de Administración, México: Compañía Editorial Continental, S.A.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada